sábado, 17 de marzo de 2012

De Tormenta en Tormenta




¿Alguna vez has visto una tormenta? Cualquier tipo cuenta. Estoy segura de que sí. Alguna vez, en algún lugar debiste haber presenciado una. Son poderosas ¿no? Con sus nubes oscuras, el viento silbante y el redoble de los truenos allá a lo lejos. Es todo bastante impresionante e intimidatorio. ¿Quién no se sentiría pequeño al mirar hacia arriba y ver grandes masas de agua flotando en el cielo? Moviéndose como si fueran dueños de toda la atmósfera. Todo el conjunto puede parecer el clímax de una guerra. Los truenos y relámpagos son los tambores que hacen sonar la marcha, los caballos que resoplan y golpean el suelo con sus cascos, los jinetes y soldados que gritan revoleando sobre sus cabezas el acero de sus espadas. Y cuando la lluvia cae, impredecible y cruda, se tiene la impresión de que los arqueros finalmente dispararon sus flechas. Todo el escenario de un campo de batalla en el cual solo reina el caos y la destrucción.

                                                                  www.pxleyes.com/blog/wp-content/uploads/wonders3/6.jpg

Pero no puede ser solo caos y destrucción con las tormentas. Es cierto que tienen una parte terrible, pueden causar inundaciones, choques y muertes. Sin embargo esa no es su única naturaleza. En el apogeo del  temporal, cuando la lluvia cae inclemente y el viento sopla descontrolado, se puede ver la fuerza que posee. Y ese momento, ese preciso instante en el que uno puede notar eso, todo lo demás se ve de otra manera. No es ya, el fragor de una guerra, sino la demostración de un poder más grande que el nuestro. Es un concierto orquestal de magnificencia, es un coro de ángeles adorando al Dios que tiene su trono en los cielos, es la danza libre y frenética de la naturaleza. Entonces el mismo ser humano se libera, une su fuerza, su naturaleza y a veces su propia alma a ese gran momento. Y canta, salta, danza y adora, todo al mismo tiempo, al ritmo de la música que escucha en el vendaval, en su corazón y en su espíritu.

http://corsaria.zonalibre.org/archives/leyendo_ventana.jpg
http://2.bp.blogspot.com/_akBiXdcH3xw/SQh9aQlibGI/AAAAAAAAAW0/Cm1oDKKrdI0/s400/lluvia.bmp

La tormenta puede ser cruel y salvaje, puede ser  hermosa y frenética, pero también puede ser un agente de calma, tranquilidad y relajación. Es cierto que muchas veces se habla de la calma antes o después de la tormenta, pero no me refiero a eso. No, hablo de aquellos pequeños instantes en que la lluvia cae contra la ventana sin golpearla, cuando el olor a bosque salvaje se transforma en el de hierbas aromáticas o pastizales húmedos. Ese minuto cuando el olor a tierra recién mojada no es desafiante o indomable, sino relajante, invitante. En esos momentos la sensación de peligro desaparece y solo quedan las ganas de recostarse contra la ventana y leer un buen libro, ver una película, meditar en algo o simplemente dormir.  Se trata del aspecto más suave y amable de una tormenta, ese que permite al hombre disfrutar de un silencio imponente pero accesible. Un silencio que es el intervalo de la orquesta, el paso de Rey en la corte cuando sólo existe la admiración más profunda unida al respeto, el momento suave, casi etéreo, del baile. 

http://www.elmendolotudo.com.ar/wp-content/woo_uploads/1340-lluvia.jpg

Las tormentas pueden tener varias interpretaciones, varios significados y varios equivalentes. Así mismo causan diferentes tipos de respuestas y humores. Pero al fin y al cabo cada uno de ellos será concebido por personas, en una variedad infinita de situaciones. Es, por lo tanto, que cuando llueve hay infinidad de cosas por hacer, se puede bailar cantar y adorar con la lluvia, se puede temer y correr a una zona cercana o simplemente observarla desde adentro de la casa, donde un sillón confortable espera. También se puede llorar las cargas del momento, o gritar la frustración y el odio guardados. De una u otra manera, la lluvia siempre llevará y traerá algo nuevo, tal vez sea alegría, tal vez tristeza. Si es alegría, la persona se aferrará a ella y sonreirá incluso cuando la tormenta haya pasado. Si es tristeza, la lluvia será sus lágrimas que se irán cuando todo termine.

     http://files.myopera.com/ammbarleon/albums/10812502/Hermosa%20sonrisa%20bajo%20la%20lluvia.jpg
http://api.ning.com/files/4kotTp58xDBRrBjlwoRgbiPKc0abKKRH8Bb-1FyWeey4813SckrFS4BpWoZ7B9cvZeR9TqUkHbJMdXAsU4lheWgv6Q1HnJrP/llanto.jpg

Mi madre solía contarme que cuando  era niña y la tormenta arreciaba, ella corría al patio de la casa donde mi familia vivía y gritaba y reía. En cuanto un relámpago la iluminaba posaba haciendo caras. Ella me explicaba que siempre había creído que los rayos eran el flash de las cámaras con las que los ángeles nos sacaban fotos. Yo por mi parte cada vez que una tormenta fuerte se larga salgo a sentir la fuerza de la naturaleza mojándome y  luego me muevo con ella. Salto, canto, bailo y adoro al Rey en plena sincronía salvaje y frenética, en pleno éctasis de felicidad y completitud del alma. Pero también hay momentos en los que prefiero ver todo desde la cálida sala de mi departamento mientras leo un libro o escribo. Hay veces en el que la lluvia me ha inspirado a crear cosas nuevas ¿Qué es, entonces lo que la tormenta provoca en ti? Deja, por un momento, de pensar en la respuesta típica y responde pensándolo sin tabúes, sin peros y buscando en lo profundo del alma. 
http://images.icnetwork.co.uk/upl/liverpoolpost/jan2009/1/9/CBC3014D-FD01-7396-B70630E92F2D1A39.jpg
 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjzc7hIKpWsD_cuDn6yjNXj78GK1ULwb68GSuxMkC0MzqDGm-Q08koeK1HCB4Z4GkztzF_-q_fhcEgTAd6xFegjzCFGX87NvnU8TiGA5P6R-vUpUfhQbKP1vIl-ZPkLXYgfcWEO5wGoOGs/s1600/singing-in-the-rain.jpg 

2 comentarios: