Hoy, es mi primer día de mi libertad. Si, escucharon bien señores, hoy, por primera vez en demasiados años, soy libre. Se acabaron los días escuchando aquello que ese desgraciado, llamaba música. Se terminó el humo en la sala y las paredes podridas y deprimentes. Hoy le digo adiós a todas esas cosas detestables y empiezo una nueva vida, sin drogas, sin dinero, y sin Jack.
Tiré las sábanas manchadas de sangre, las botellas de cerveza y las jeringas oxidadas de tanto uso. ¡Por fin me deshice de eso maldito reloj verde colgado en la cocina! En la basura están el tapete de la puerta y los almhoadones del sillón. Remplazaré los azulejos del baño y la cocina, demoleré el cuartito de atrás y compraré nuevas cortinas. Ya comenzé a sacar de las paredes todas las manchas desconocidas, y contraté a alguien para que viera las tuberías rotas.
Me quedé sola, con una casa medio arruinada y demasiadas cuentas que pagar. Pero no me importa, porque al fin puedo respirar sin miedo. No más fantasmas con brazos tatuados persiguiendome por las calles de la ciudad. No más llamadas desconocidas a la casa de mi hermana, ni preguntas asfixiantes. Aprendí mi lección, sus golpes me lastimaron, pero también me hicieron más fuerte. Me cansé de sufrir días tras día, de soportar sus mentiras y sus vicios. Por eso hoy me declaro completamente libre de su presencia y de sus problemas.
No tengo dinero, pero fui una chica de la calle alguna vez y llegué a formar un negocio, esto es sólo un contratiempo. Comenzaré desde cero y a partir de allí surgiré de nuevo. Hoy miro hacia adelante, respiro con todas mis fuerzas y río a carcajadas. Hoy finamente pude decir “Véte Jack, recóge tus porquerías y nunca vuelvas”. Hoy, finalmente vuelvo a ser yo.