sábado, 17 de marzo de 2012

De Tormenta en Tormenta




¿Alguna vez has visto una tormenta? Cualquier tipo cuenta. Estoy segura de que sí. Alguna vez, en algún lugar debiste haber presenciado una. Son poderosas ¿no? Con sus nubes oscuras, el viento silbante y el redoble de los truenos allá a lo lejos. Es todo bastante impresionante e intimidatorio. ¿Quién no se sentiría pequeño al mirar hacia arriba y ver grandes masas de agua flotando en el cielo? Moviéndose como si fueran dueños de toda la atmósfera. Todo el conjunto puede parecer el clímax de una guerra. Los truenos y relámpagos son los tambores que hacen sonar la marcha, los caballos que resoplan y golpean el suelo con sus cascos, los jinetes y soldados que gritan revoleando sobre sus cabezas el acero de sus espadas. Y cuando la lluvia cae, impredecible y cruda, se tiene la impresión de que los arqueros finalmente dispararon sus flechas. Todo el escenario de un campo de batalla en el cual solo reina el caos y la destrucción.